Como ya he comentado, si nada se tuerce en el último momento, acudiré a las LES.

Bien, dicho esto, ahora mismo estoy decidiendo qué módulo prepararme para dirigir allí. El año pasado no me calenté mucho la cabeza, y simplemente cogí La Ciudad Perdida, el clásico de Moldvay, mi aventura preferida, que casi tengo memorizada, para jugar. Creo que el grupo quedó contento aunque, obviamente, no pudimos terminarla. Dirigir este aventura no supone ningún trabajo para uno, y ni siquiera preciso del módulo propiamente dicho para jugarlo, pues, como ya he apuntado, casi me lo sé de memoria.
El caso es que este año me gustaría cambiar de tercio. Además, La Ciudad Perdida es una aventura que ya muchos conocen y tal, así que estaba pensando en escoger otro módulo. Y aquí vienen mis dudas, porque tengo cientos de aventuras donde elegir. No quiero jugar algo escrito por mí, prefiero decantarme por algún otro clásico de los muchos que atesoro… o algo más actual, como, por ejemplo, una de las aventuras del señor Raggi para su Lamentations of the Flame Princess (aunque esto es un arma de doble filo, porque conociendo los módulos y mi forma de dirigir, me cargo a los jugadores en un visto y no visto, total party kill… y tampoco es plan). Así que creo que me decantaré por un módulo viejuno, ¡qué demonios!
Otro tema es la duración del mismo. Está claro que es complicado jugar una aventura completa en apenas dos horas, así que tampoco me preocuparé por esto: jugaremos lo que se pueda, y cuando se cumpla el tiempo, cada mochuelo a su olivo.
Ahora sólo me resta elegir la aventura. Esta próxima semana les contaré más.

Cambiando de tercio…

De un tiempo a esta parte, han vuelto a reproducirse los líos entre la gente a cuenta de viejos debates, lo vemos en redes sociales y blogs y tal. Ya saben, aquello de juegos narrativistas o no, que si dados, que si no dados, que si director de juego, que si no director de juego… que si indie, que si vieja escuela. En fin, estas cosas siempre han sucedido, así que no me preocupa en exceso, pues es algo normal, y hasta sano. Incluso nosotros, especialmente un servidor, de vez en cuando, se desliza con alguna broma sobre estos temas, con ánimo jocoso, evidentemente. Otra historia es que este asunto alguien se lo tome en serio, y no digo las bromas y memes y tal, sino que alguien crea realmente que una cosa es mejor que la otra, arremetiendo contra los “contrarios”. Esto ya no lo entiendo tanto, porque no hay una forma correcta de jugar y absolutamente todos los juegos, por muy alienígenas que nos puedan parecer, siempre que resulten divertidos, e incluso si no lo son, son respetables. Yo no puedo comprender que algo lúdico, un juego, el que sea, pueda crear trifulcas entre compañeros, pues va en contra de la propia esencia de la propuesta, del juego, que no es otra que divertir y fomentar la amistad. Jugar es entretenimiento y diversión, no líos y discusiones. Eso sí, se puede debatir, pero sin que llegue la sangre al río y con carácter abierto, con amplitud de miras.
En fin, yo mismo me considero un grognard de la vieja escuela, tradicional y bastante conservador en lo que a juegos se refiere. Llevo toda mi vida jugando a D&D y me cuesta tocar otros palos… y cuando lo hago, acudo a otras referencias clásicas del hobby, como La Llamada de Cthulhu o Traveller… y de uvas a peras. Lo que no quita para que me acerque a otros juegos y sistemas, los coleccione, lea e incluso aproveche otras cosas (seguramente tenemos más juegos indies que muchos indies). Y puedo asegurarles que si dispusiera de tiempo y compañeros más solícitos, daría una oportunidad a muchos de ellos. Esta actitud nuestra, abierta y curiosa, queda también reflejada en nuestra pequeña trayectoria como creadores, pues incluso, desde la mera emulación de Aventuras en la Marca del Este, pasando por Saqueadores de Tumbas (que no deja de ser un hack en estilo y sistema del dungeon crawl clásico con toque ambiental), hemos llegado, o estamos llegando, a Walküre, un juego complejo que incorpora mecánicas muy modernas que, de seguro, no pocos grognards, considerarían indies. Y nosotros tan contentos… pero con dados.

He empleado varias etiquetas en esta entrada, como indie, grognard, vieja escuela, etc. Ya saben que no nos gustan realmente las etiquetas, no las consideramos significativas, y las usamos sólo a efectos aclaratorios.

En fin, amigos, somos cuatro gatos como para andar a la gresca por algo tan poco relevante. A jugar y divertirse con lo que sea.
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